El Chamán y las Piedras Preciosas

21 Diciembre, 2016

Curiosidades

De vez en cuando me gusta escribir una historia de ficción (cualquier parecido con la realidad es pura casualidad):

Era una tribu del Amazonas un poco peculiar, el chamán de la tribu había descubierto en sus viajes místicos que debajo de su poblado había un yacimiento de piedras preciosas, pero que tardarían años en llegar hasta ellas.

Todos los de la tribu le apoyaban y decidieron dedicarse a cavar en el suelo día y noche, pero tenían un problema, cada vez tenían menos comida, ya que los cazadores y agricultores también estaban cavando.

Así que decidieron hablar con el jefe de la tribu vecina, que les cambiaría trigo por un porcentaje de las piedras preciosas que encontraran.

Pero el jefe de la tribu vecina puso una condición un poco rara; sólo podréis comer lo que yo diga, y sólo podréis aceptar comida de otro si yo lo permito.

Con el tiempo, la comida de la tribu vecina se acabó, y tuvieron que empezar a buscar comida fuera. Los cazadores volvieron a la jungla, los agricultores al campo, y los trabajos para llegar a la mina fueron cada vez más lentos.

Pero un día el jefe de una tribu lejana les propuso una gran cantidad de trigo y arroz a cambio de un porcentaje de las piedras que encontraran.

Toda la tribu se puso muy contenta, los cazadores volvieron a casa, los agricultores volvieron a cavar, pero había un problema. El jefe de la tribu vecina dijo que no, que no podían aceptar esa comida.

El chamán explicó al jefe de la tribu vecina que sin comida, o morían o dejaban de cavar, que nunca llegarían a las piedras preciosas y todo el esfuerzo y comida invertida no tendrían el fruto prometido.

Pero el jefe de la tribu vecina no quería, y les hizo una extraña propuesta: os dejo comer arroz, si me dais el trigo que os van a dar.

El chamán de la tribu le explicó que si le devolvía el trigo, no tendrían comida para acabar, que el arroz era insuficiente.

La tribu enfermó por el hambre, dejaron de cavar, pero tampoco podían salir a cazar por que estaban muy débiles. El jefe de la tribu lejana no volvió a negociar con ellos, la situación había cambiado.

Al final, enterraron a los que habían muerto en el agujero y lo taparon, volvieron a cazar y buscar comida al campo, y dejaron un monumento para recordar todo lo que perdieron, pero lo que no sabían es que estaban a escasos metros de llegar a las piedras preciosas.

 

 

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