Dominantes, sumisos y rebeldes

15 Abril, 2014

Análisis, Curiosidades

Lo de clasificar a la población en clase baja, media o alta ya no es válido, es algo que viene de la prehistoria y con los cambios económicos y políticos ya no tiene mucho sentido hablar de esta clasificación de la sociedad. Clasificación bajo la cual se han creado modelos de negocio que ya no funciona, por ejemplo, Sears (El Corte Ingles americano) con un target de clase media, no para de cerrar tiendas, la clase media no existe, los negocios para la clase media ya no funcionan.

Ahora la sociedad se divide en Dominantes, Sumisos y Rebeldes, así de sencillo.

Los Dominantes

Los dominantes lo forman los políticos, jueces, ricos y famosos, que viven muy por encima de la media del resto de humanos; tienen mejores casas, mejores coches, van de vacaciones a sitios donde cuesta la habitación más de 1.000€ la noche y compran comida como mínimo en el Club del Gourmet de El Corte Inglés.

Los dominantes han llegado ahí por varias razones; por herencia, por sus habilidades y/o cualidades, mintiendo, engañando, incumpliendo leyes o .. digamos que creando nuevas reglas. Pero siempre, por que los sumisos se lo han permitido, e incluso apoyado.

Los Sumisos

Por otro lado estan los sumisos, a penas tienen dinero para vivir, no llegan a final de mes, y esta situación les hace débiles, y aunque se quejan no actúan casi nunca, se conforman con lo que tienen, por eso son sumisos. Y los pocos que se sublevan acaban gastándose el dinero de unos y otros en mariscadas y en fiestas para celebrar que ya no son sumisos.

También hay sumisos con dinero, siempre los ha habido, pero la cosa está cambiando y al final o estás arriba o abajo, no hay término medio aquí.

El problema es que los que compran barato, están destruyendo empleo. Cuando se compra en Carrefour, Mercadona, Zara,  Media Market, etc… se destruye empleo. No por que el objetivo de estas empresas sea destruir empleo, sino por el simple hecho de que son eficientes y esto significa tener el mínimo número de empleados, pagar lo mínimo a los productores y bajar la calidad de los productos.

Los sumisos destruyen empleo por necesidad y por falta de conciencia social en su comportamiento de compra, no compran en la ferretería del barrio, se van a Leroy Merlín para ahorrar 0,05€ en un tornillo, se van al Mercadona a comprar la fruta, en lugar de ir al mercado de Abastos. Pero no es culpa de ellos, no llegan a final de mes.

Los sumisos hacen más ricos a los dominantes y los dominantes hacen más pobres a los sumisos, por que así los pueden controlar mejor.

Los rebeldes

Pero hay gente que no se conforma con su status, ya sea sumiso o dominante. Gente que se sale de donde lo intentan encasillar y “hacen cosas”. La antigua clase media estaba llena de rebeldes que por una razón u otra querían cambiar de status, pero el problema es que no entendían que ser rebelde cuesta un huevo, y que … o subes o bajas. No vale ser rebelde para “quedarse ahí”.

Los rebeldes dejaban de ser sumisos por varias vías; creando empresas, creando arte o cultura, o pidiendo préstamos a los bancos.

Los rebeldes son los que crean empleo, pero no por capricho, al contrario, es un hecho fortuito por la ineficiencia e ineptitud de esta clase por hacer las cosas bien. Crean empresas no competitivas que tienen la mania de contratar a gente por encima de la media de las grandes corporaciones. Un pequeño comercio necesita 5x más personal para facturar lo mismo que una gran corporación.

Pero los rebeldes sólo sobreviven cuando ellos se retroalimentan, por que los dominantes, aunque tienen mucho dinero, consumen poco y los sumisos miran mal a los rebeldes, les llaman ladrones, les dicen que son caros, que son malos, que deberían aprender de los dominantes, esto así, siempre se mira mal al que no se debe; marketing, marketing, marketing.

Pero durante una década muchos sumisos tuvieron la alucinación de tomar el control de su destino gracias al crédito indiscriminado de los bancos; comprar casas, coches, viajes, parecía una forma de dejar de ser sumiso, pero no entendían las reglas del juego. Pedir un crédito no es ser un rebelde, es ser más sumiso aún.

Un futuro complicado

Y llega internet, las redes sociales, el comercio electrónico y hace que todo esto se acelere por 100. Los ricos se hacen ricos más rápido, los pobres se hacen pobres más rápido y los rebeldes montan una tienda online o se hacen community manager.

Y mientras tanto casi nadie se preocupa de ver donde se está perdiendo el dinero, donde se está haciendo un mal reparto del mismo, nadie se preocupa por mejorar las necesidades básicas de las personas.

Internet, un entorno colaborativo, global, que ha derrocado gobiernos… en lugar de convertirse en una herramienta para que los sumisos dejen de serlo, se está convirtiendo en un instrumento de control y “cultivo” de sumisos.

¿No hay revolución en la red? ¿sólo control y destrucción de empleo?

 

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