Connecting the Dots

5 noviembre, 2012

Curiosidades, Negocios, Publi/Marketing

Cuando era pequeño, una de las actividades del colegio que más me gustaba era conectar puntos, pero sobre todo me gustaba intentar adivinar que se escondía detrás de los puntos antes de empezar a dibujar. Recuerdo que jugábamos a adivinar el dibujo conectando el menor número de puntos posibles. Este ejercicio es muy importante para los niños pequeños, aprender que hay cosas que se ocultan a simple vista, y hasta que conectas los puntos, no ves lo que había en realidad.

Cuando llegaron los primeros videojuegos conversacionales, el conectar puntos se transformó en observar todo lo que ocurría en el juego, en analizar todo lo que había en pantalla, en buscar todo aquello que se salía de lo normal, en dialogar con los personas para conseguir la siguiente pista. ¿Os acordáis de The Monkey Island o el Día del Tentáculo?

Yo sigo jugando a video juegos en los que hay que conectar puntos (Zelda, Final Fantasy, etc…) , es una forma de ejercitar la mente, de seguir viendo más allá de lo aparente.

Pero una de las cosas más importantes que he aprendido últimamente  (gracias a Carlos Barrabés) es mirar en lo cotidiano, en los pequeños detalles, en lo inapreciable para los demás, esos pequeños cambios que hacen que el mundo cambie y de pronto todos se lleven una sorpresa.

Este ejercicio no es sencillo, es realmente complicado, pero de pronto….. vas en el metro, te pones a mirar la gente y empiezas a ver cosas que antes no veías, cosas que antes eran invisibles; como los libros se han ido sustituyendo por eBooks, como los chavales que se han pasado a la BlackBerry, cambios mínimos en el metro, que suponen un gran cambio a nivel global.

Suelo ir a menudo a las tiendas físicas de mis competidores, simplemente a observar, a aprender de como tienen organizados los productos, que tienen en oferta, como son la gente que entran al comprar.

Por ejemplo, en mi última visita a una tienda de Imaginariaum, me quedé observando como utilizaban los niños su nuevo tablet e inmediatamente supe que sería un verdadero fracaso. De los3 que tenían en exposición, 2 no funcionaban después de una semana, y sobre todo, los niños que lo probaban decían que preferían el “iPad de papá”.

El caso de Hipercor…

Como habréis podido escuchar en las noticias, Hipercor decidió bajar los precios de su supermercado para atraer a un público que hasta ahora no había sido su cliente. En mi última visita pude ver como la proporción de personas vestidas con chandal era mucho mayor que lo habitual (no es cuestión de ser clasista, es cuestión de observar).

En los pasillos habían puesto varias ofertas, sobre todo llamaba la atención un televisor que estaba realmente barato, y efectivamente había mucha gente llevándose ese TV, pero sólo ese TV, nada más….. un gran fallo para Hipercor; clientes que sólo comprar la gran oferta.

Pero lo más interesante fue observar donde estaba la cola más grande ¿en los productos baratos? no, al contrario, las colas estaban en la carnicería y pescadería, sobre todo por que ese día había producto de muy buena calidad (y caros). Y efectivamente, poca gente en chandal en esas colas.

Es importante observar todo, mirar los pequeños cambios que se producen en nuestro entorno por que son el reflexos de lo que pasa a gran escala.

En el caso de Hipercor, la clase baja cada vez tiene menos dinero, es mucho más selectiva en las compras, y son capaces de hacer la compra en 2 o 3 supermercados diferente seleccionado de cada uno lo más barato. Por otro lado, la clase media/alta, está dispuesta a pagar un poco más por productos de calidad, cansados de la bajada de calidad de la mayoría de los supermercados para abaratar los precios.

No se cual era el objetivo de Hipercor, pero al menos en el que suelo ir, no han conseguido aumentar las ventas, cada vez está mas vacío.