Los niños no saben jugar y los padres no saben comprar

18 Diciembre, 2011

Curiosidades

Hace unos años, le regalé a mi hermana pequeña un juguete para el día de Reyes. Era una maquina para hacer transfer en camisetas, según el anuncio de la tele, cogías una foto y la podías pasar a una camiseta. Estuvimos todo el día de Reyes intentando poner una foto suya en una camisa sin éxito alguno, el juguete era un verdadero timo, pero además era caro y de una buena marca, no era un juguete comprado en los chinos (por aquel entonces no había), aquello cambió mi forma de pensar sobre los juguetes y los niños.

Cuando yo era pequeño los juguetes eran otra cosa, la mayoría de los juguetes estaban diseñados para que el niño jugara, para que se lo pasara bien con los amigos, para que volviera a elegir esa marca de juguetes al año siguiente. Pero ahora los juguetes están diseñados para que los padres compren, juguetes que duran el día de Reyes, o que ni siquiera llegan a usarse nunca, como los típicos juguetes de la marca Famosa; la heladería, chocolatería, etc… juguetes que no funcionan.

Debido a esto, los niños no saben jugar, la ilusión del día de Reyes les dura unos minutos, el tiempo de abrir la caja y después se olvidan, llega la decepción. Guardan el juguete en un armario y ya están pensando en gastar el dinero que les ha dado su abuelo en la tienda de chinos más cercana.

Por otro lado, los padres han entrado en el “círculo”, como saben que los niños apenas  juegan, les compran juguetes baratos, malos, o lo primero que pide el niño; “da igual, es lo que ha pedido, lo que le hace ilusión”. Algunos fabricantes se aprovechan de esto, y te venden juguetes de 0,1€ a 10€, como los Bay Blade, y los padres caen una y otra vez.

Pero aún existen fabricantes que piensan en los niños, que diseñan juguetes para jugar, que hacen juguetes para que duren décadas, pero estos juguetes no son para cualquier niño. Aún recuerdo cuando le regalé al hijo de un amigo mío un coche de Playmobil y lo único que hizo el niño es utilizarlo de balón, o cuando le regalé a mis sobrinos una caja de Lego y utilizaron las piezas para atascar la depuradora de la piscina, querían ver si las piezas aguantaban o se rompían al entrar en el motor.

Fabricantes como Lego o Playmobil, cuando diseñan un juguete crean una historia en torno al juguete, diseñan una experiencia de juego, por ejemplo, cuando diseñan la línea de Piratas, crean piratas, soldados, la búsqueda de un tesoro escondido. Pero esta historia se pierde entre las miles de ofertas de los supermercados, donde sólo se promociona una referencia aislada y cuando el juguete llega al niño, llega con la historia incompleta, rota, inexistente.

Muchos niños se encuentran el día de Reyes con un Castillo de Playmobil..¿y ahora que? ni siquiera saben lo que son las caballeros, ya no hay buenas películas medievales. No hay malos, no hay buenos, sólo tienen un edificio gris con muñecos. A parte de esto, le han regalado Bakugan, Bay Blade, y otras cosas inconexas, sin un “hilo” que los una, sin una experiencia completa de juego.

Los niños no saben jugar el día de Reyes, le dedican unos minutos a cada juguete, pero después se desilusionan por que le juguete es incompleto, no es como en la tele, no hay nada detrás, demasiado estático para un mundo 2.0

Cuando monté la juguetería deMartina.com, quise acabar con eso, por eso trabajamos líneas completas, por eso sólo trabajamos con marcas de juguetes buenas, juguetes atemporales, que lleven a los niños a una experiencia de juego completa.

Pero nada, los padres siguen pensando que hay que comprarle al niño lo que ha pedido, para que durante unos segundos tenga la ilusión más grande del mundo, y el día siguiente a Reyes diga; “Papá, estoy aburrido”.

Esta educación es mala, muy mala, hace que los niños se muevan por impulsos emocionales consumistas, les hace perder el valor de las cosas, les estamos educando para “comprar&tirar”, algo que después trasladan cuando se hacen mayores a la relaciones con los demás, al trabajo, a su coche, su nuevo iPhone que sustituye al Samsung y que un mes más tarda se cambia a Motorola.

Los niños no saben jugar, y los padres han olvidado como hacerlo, y lo peor de todo, los padres no sabemos comprar por que nos están educando nuestros hijos, nos dicen que tenemos que comprar, cuando y como….. el mundo al revés.

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